viernes, 20 de enero de 2012

Hallando sólo el mar

Donde las lunas se esconden, ella camina.
Siente el mundo suyo sin serlo,
siente en su cuello elevarse el susurro de un peregrino:
"Tuyo será lo que tuyo sientas."
Y al instante vuelve la vista atrás, hallando sólo el mar.

Eleva cantos hacia el cielo, oscuro de cauto amor.
Reverbera en silencio el quebrar de su voz:
"Canta, niña. Canta. No dejes de caminar."
Y bebe de su copa, ron y lágrimas al despertar.

Cuando el misterio incita a las penumbras que la confundan,
la envuelven miedo, besos y desencanto.
La brisa aguarda paciente, repitiendo en soledad el llanto:
"Ojos verdes muerte te darán."
Y al instante vuelve la vista atrás, hallando sólo el mar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario