Deja que el cielo caiga, deja que la vida nos arrastre a la inmensidad de una condena a fuego y velas con olor a mar. Y cuando tiemble el Infierno, grita, grita fuerte, desgarra tu garganta con mi nombre. Yo te nombraré en cada una de mis muertes, como mi último suspiro.
Adéntrate en mi, rápido, salvaje, sin gloria. Destrúyeme. Arrasa todo lo que encuentres hermoso en mi, hazme resucitar. Libérame.
Y mientras el cielo se cubra en llamas acuéstate junto a mi, mirándome, toca mis labios con tus dedos y dilo, dime que me odias. Dilo. Con furia, mirándome a los ojos.
Consume lo que toques, quiero esa autodestrucción. Amo todo lo que se rompe, la locura de un drama. Contigo.
Quémame. Ríndete a tus instintos. Ámame mientras me odias, hasta que desees matarme. Y hazlo entonces, de la forma en que quieras, que yo te dejaré. Dame todo lo que tengas y deja que el cielo caiga a nuestro alrededor. Estaremos juntos en el final. Duerme conmigo esta noche. Vuelve a destruirme, es lo que me da la calma.
En esta lucha no hay culpables, no hay pena ni pérdida. Nuestra victoria es el placer de embriagarnos con el vodka, mientras me das de beber desde tu boca.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
lunes, 26 de noviembre de 2012
Ser o Vivir
Es la felicidad la que necesita de nosotros para existir. Un cuerpo sólo necesita aire, agua, pan y un suelo donde dormir. Lo demás no importa, si no quieres más que ser.
Luego está el "vivir". Eso es cosa aparte.
Luego está el "vivir". Eso es cosa aparte.
Ellos
Me gustan los "perdedores", alguna vez tuvieron el valor de intentar hacer algo grande y fracasaron. Son los que se levantarán con fuerza.
Perso
Él la mira.
Ella lo abofetea.
Él la besa.
Ella lo abraza.
Él se marcha.
Ella corre.
Él se vuelve.
Ella no está.
-¡ME AMASTE SIN SABER QUIÉN ERA!
-Y sin mi vida seguí, y sin mi alma seguí amando.
En el portal donde la impaciencia de una llave ralla la puerta. En el lugar que jamás recordó un beso.
Sconosciuto...
Él se marcha, cuando jamás estuvo.
Ella cae. Nadie en las calles. Nadie sabrá.
Sarà come lacrime nel mare...
(Viernes, 23 de Marzo, 2012. Para http://ciudadepalabra.blogspot.com.es/ )
Ella lo abofetea.
Él la besa.
Ella lo abraza.
Él se marcha.
Ella corre.
Él se vuelve.
Ella no está.
-¡ME AMASTE SIN SABER QUIÉN ERA!
-Y sin mi vida seguí, y sin mi alma seguí amando.
En el portal donde la impaciencia de una llave ralla la puerta. En el lugar que jamás recordó un beso.
Sconosciuto...
Él se marcha, cuando jamás estuvo.
Ella cae. Nadie en las calles. Nadie sabrá.
Sarà come lacrime nel mare...
(Viernes, 23 de Marzo, 2012. Para http://ciudadepalabra.blogspot.com.es/ )
jueves, 19 de julio de 2012
Dios sin creyente
Vives presumiendo de arrogancia,
siquiera capaz de predecir tu réquiem,
creyéndote un dios entre las sombras,
como si no te osase tocar la muerte.
No conoces el frío del Infierno,
y te enorgulleces de haber sentido
el cruel flagelo de sus serpientes,
aun cuando ni amor has acogido.
Lo que dices, nunca fue;
lo que piensas, es basura;
lo que tocas, pronto muere;
lo que sientes, es mentira.
Tus ojos no ven más allá de tus manos
y nadie siente si tú no sientes.
Tu humor es el de todos,
y tus actos siempre son los correctos.
Juras que no eres quien muestras,
mas el mar será siempre agua
aun creyéndose dura piedra.
Nada vale tu atención, nada vale
lo que tú crees que mereces.
Hieres, gritas, ignoras, al parecer,
que aquel que siempre vence
algún día ha de perder.
Vives y hablas para ser venerado
pero no hay dios en esta vida
por el que merezca la pena luchar.
Que es la vida la que elige bando,
que desde el lugar de los intocables
jamás nadie ha mirado.
Y si estás solo o condenado,
ya no importa.
jueves, 12 de julio de 2012
Orgullo
¿No te has parado a pensar que si sigo ahí, no es sólo por orgullo? Sinceramente, no soy tan fuerte... ni mi orgullo tan estúpido.
En cambio, yo, sin él, lo soy.
En cambio, yo, sin él, lo soy.
martes, 12 de junio de 2012
Que si tonta, que si masoquista
No hay mayor muestra de debilidad que la voluntad por perseguir aquello que sabes que te va matando día a día.
sábado, 12 de mayo de 2012
Todo comienza siendo verde
-Eres tan masoquista que rozas la estupidez.
-Sí, pero, ¿sabes? Si tuviese que caminar sobre piedras, lo haría descalza. Así sentiría el dolor más intenso, pero también después el placer de caminar con pies sangrantes sobre hierba empapada de rocío. Y lo disfrutaría mucho más que tú, con tus impecables zapatos. Que sufres porque no se rompan, que adivinas piedras pero no las sientes, que te privan de la textura del verde.
-Todo contigo se reduce al color verde.
-Todo comienza siendo verde...
-Sí, pero, ¿sabes? Si tuviese que caminar sobre piedras, lo haría descalza. Así sentiría el dolor más intenso, pero también después el placer de caminar con pies sangrantes sobre hierba empapada de rocío. Y lo disfrutaría mucho más que tú, con tus impecables zapatos. Que sufres porque no se rompan, que adivinas piedras pero no las sientes, que te privan de la textura del verde.
-Todo contigo se reduce al color verde.
-Todo comienza siendo verde...
martes, 10 de abril de 2012
Leigh
Llamémosle Leigh.
Camina hacia mí como agitando un látigo invisible. Sus pasos son rápidos, con la abrumadora seguridad de quien se sabe con poder. Agita su látigo de nuevo.
Sexual.
Sube la cabeza mientras entrecierra los ojos para mirarme con prepotencia... y eleva el labio superior en una sonrisa torcida.
Nada más que una chaqueta de cuero desabrochada, vaqueros negros y botas. Como demonio de la noche bajo una lluvia que empapa todo su cuerpo, definido. Su cabello se deshace del agua mientras agita el látigo una vez más. Si no fuese invisible podría atarlo al poste más cercano y...
La calle se dobla en reverencia ante él mientras se detiene y mete las manos en sus bolsillos, baja la cabeza y lame con suave lentitud su labio superior mientras sonríe. Baja la mirada y enseña sus colmillos en una sonrisa traviesa que se abre casi en toda su amplitud mientras vuelve a mirarme.
Saca la izquierda del bolsillo y dobla el brazo sosteniéndome la mirada. Chasquea los dedos. Aquel maldito látigo restalla de nuevo en mi cabeza, me ata y me obliga a caminar hacia él.
Soy consciente de que camino erguida, aparentando la seguridad que no tengo, caminando por una pasarela que también está en mi mente. Deseo que el sonido de mis altos tacones suene en su cabeza igual que su látigo lo ha hecho en la mía.
Alza la barbilla desafiante. Me mira fijamente, serio, entrecerrando ligeramente los ojos.
Si había diferencia entre sensual y sexual, él era el ejemplo perfecto.
A cinco metros, aún inmersa entre las sombras, bajo el resguardo de la lluvia, me detengo cruzando los brazos en una seductora pose que exagere la longitud de mis piernas. Levanto una ceja, intentando recordar todo lo que sé sobre la seducción.
Él entorna los ojos y suelta una carcajada mientras vuelve a esconder las manos en los bolsillos. Ríe durante unos segundos hasta que vuelve a mirarme y, muy lentamente, desaparece la sonrisa de sus labios, mirándome de nuevo con los ojos entrecerrados. Su rostro se torna adusto de repente topándose con mi mismo gesto serio, inamovible.
Su mueca es ahora pura furia y desanda tres de sus pasos antes de darse la vuelta y marchar. Le sigo, sé que debo hacerlo. Chasquea otro dedo y un descapotable negro enciende sus luces. Se monta, enciende el motor mientras yo me apoyo en la puerta del vehículo y me mira, esperando.
-Tú eliges.
Camina hacia mí como agitando un látigo invisible. Sus pasos son rápidos, con la abrumadora seguridad de quien se sabe con poder. Agita su látigo de nuevo.
Sexual.
Sube la cabeza mientras entrecierra los ojos para mirarme con prepotencia... y eleva el labio superior en una sonrisa torcida.
Nada más que una chaqueta de cuero desabrochada, vaqueros negros y botas. Como demonio de la noche bajo una lluvia que empapa todo su cuerpo, definido. Su cabello se deshace del agua mientras agita el látigo una vez más. Si no fuese invisible podría atarlo al poste más cercano y...
La calle se dobla en reverencia ante él mientras se detiene y mete las manos en sus bolsillos, baja la cabeza y lame con suave lentitud su labio superior mientras sonríe. Baja la mirada y enseña sus colmillos en una sonrisa traviesa que se abre casi en toda su amplitud mientras vuelve a mirarme.
Saca la izquierda del bolsillo y dobla el brazo sosteniéndome la mirada. Chasquea los dedos. Aquel maldito látigo restalla de nuevo en mi cabeza, me ata y me obliga a caminar hacia él.
Soy consciente de que camino erguida, aparentando la seguridad que no tengo, caminando por una pasarela que también está en mi mente. Deseo que el sonido de mis altos tacones suene en su cabeza igual que su látigo lo ha hecho en la mía.
Alza la barbilla desafiante. Me mira fijamente, serio, entrecerrando ligeramente los ojos.
Si había diferencia entre sensual y sexual, él era el ejemplo perfecto.
A cinco metros, aún inmersa entre las sombras, bajo el resguardo de la lluvia, me detengo cruzando los brazos en una seductora pose que exagere la longitud de mis piernas. Levanto una ceja, intentando recordar todo lo que sé sobre la seducción.
Él entorna los ojos y suelta una carcajada mientras vuelve a esconder las manos en los bolsillos. Ríe durante unos segundos hasta que vuelve a mirarme y, muy lentamente, desaparece la sonrisa de sus labios, mirándome de nuevo con los ojos entrecerrados. Su rostro se torna adusto de repente topándose con mi mismo gesto serio, inamovible.
Su mueca es ahora pura furia y desanda tres de sus pasos antes de darse la vuelta y marchar. Le sigo, sé que debo hacerlo. Chasquea otro dedo y un descapotable negro enciende sus luces. Se monta, enciende el motor mientras yo me apoyo en la puerta del vehículo y me mira, esperando.
-Tú eliges.
lunes, 2 de abril de 2012
Pero ojalá que no lo seas
No es lugar para explicar cómo unos ojos verdes pueden arruinarte la vida, como tampoco lo es para concretar qué sonrisa es capaz de evadirte de ellos una segunda vez, sabiendo a ciencia cierta que nunca la besarás.
Tampoco contaré cómo su olor se adhiere a mí cada vez que soy su día, su noche, a veces sus mañanas, sin siquiera tocarlo, y cubre mi cama.
Y, ¿qué mas da decir lo mucho que temo el rozar su piel, por lo curativa que es si después lo miras a la cara? No, no intentaré excusarme convenciéndome de que no es ese tipo de sentimiento, porque no es una excusa. Es cierto. Pero tampoco es un cualquiera.
Quizá sea porque es diferente a lo que me atrae, o porque una vez sentí algo.
No quiero pensar cuán me llena cuando estoy con él. Es un lugar cómodo, tranquilo, sin obsesiones ni celos, tampoco ira ni pasado amor. No es distancia, ni ambigüedad.
Es calor. ¿Alguna vez he tenido frío cuando él ha estado cerca?
No puedo saber qué es lo que me ha hecho darme cuenta de esto, saltó sin más, y luego me invadió al verlo ahí...
Sensualidad cautiva que solo sale cuando...jamás lo vi de esta forma.
Maldita sea, amigo, ¿qué haces aquí dentro de nuevo? ¿Quieres que recuerde lo feliz que fui en aquella ilusión durante escasos días?
No podría permitirte entrar más en mí, porque de hacerlo, estaría más perdida incluso, si cupiese.
No deberías curarme.
Y la culpa es tuya, por ser tú.
No desearé que algún día, de repente, pienses en mí y encuentres lo mismo que yo he descubierto, pero ojalá lo hicieras.
Ojalá fueses quien ha de aparecer.
Pero no, no me gustas, no me gustas en absoluto...
Solo lo estoy descubriendo.
Tampoco contaré cómo su olor se adhiere a mí cada vez que soy su día, su noche, a veces sus mañanas, sin siquiera tocarlo, y cubre mi cama.
Y, ¿qué mas da decir lo mucho que temo el rozar su piel, por lo curativa que es si después lo miras a la cara? No, no intentaré excusarme convenciéndome de que no es ese tipo de sentimiento, porque no es una excusa. Es cierto. Pero tampoco es un cualquiera.
Quizá sea porque es diferente a lo que me atrae, o porque una vez sentí algo.
No quiero pensar cuán me llena cuando estoy con él. Es un lugar cómodo, tranquilo, sin obsesiones ni celos, tampoco ira ni pasado amor. No es distancia, ni ambigüedad.
Es calor. ¿Alguna vez he tenido frío cuando él ha estado cerca?
No puedo saber qué es lo que me ha hecho darme cuenta de esto, saltó sin más, y luego me invadió al verlo ahí...
Sensualidad cautiva que solo sale cuando...jamás lo vi de esta forma.
Maldita sea, amigo, ¿qué haces aquí dentro de nuevo? ¿Quieres que recuerde lo feliz que fui en aquella ilusión durante escasos días?
No podría permitirte entrar más en mí, porque de hacerlo, estaría más perdida incluso, si cupiese.
No deberías curarme.
Y la culpa es tuya, por ser tú.
No desearé que algún día, de repente, pienses en mí y encuentres lo mismo que yo he descubierto, pero ojalá lo hicieras.
Ojalá fueses quien ha de aparecer.
Pero no, no me gustas, no me gustas en absoluto...
Solo lo estoy descubriendo.
domingo, 18 de marzo de 2012
Mientras me marcho
Y decirte animaladas, siempre susurrando. Y, al suavizarlas mi falta de aliento, que me cantes a gritos que me perdonas.
jueves, 9 de febrero de 2012
Y destrozarnos...
Cómo desearía mutilar tus labios a besos de candente hierro y sal, para curarlos después con sábanas de seda y mar.
Y el matarte hacerlo hermoso, para que no haya más cuchillos que clavar.
Y el matarte hacerlo hermoso, para que no haya más cuchillos que clavar.
lunes, 30 de enero de 2012
Siempre el mismo tango
Como los bailarines de una caja de música; tan cerca, a un instante de tocarse, sin poder nunca alcanzarse.
jueves, 26 de enero de 2012
No acabará
Me miró así, creyendo conocerme.
-Me canso de esto, Erik.
Intentó hablar, pero cerró sus labios librándose del silencio con un suspiro.
-Jugar no siempre es divertido, no cuando soy yo la que pierde.
Erik alzó la mirada, desviándola de un ojo a otro de la joven.
-Quien ama los recuerdos no deja nunca de jugar con su presente y, al tiempo, negocia con el futuro las personas del mismo. Yo te doy lo que ansías, tú me sigues. A veces siquiera esperas nada más, crees saber lo que escondo.
Ella sonrió sarcástica, dolida.
-Jamás he creído saber quién eres, porque nunca sabrás quién te mira. Cambio cada día de opinión respecto a ti, y no me canso de intentar dejarte donde debes estar. Pero mírate. -Él agachó la cabeza, en el amago de una sonrisa pensativa. - Éso es lo que hace que todo se desvanezca.
Erik acercó sus labios a los de ella, quien, asustada, lo miró sabiendo que el siguiente movimiento marcaría la diferencia entre el pasado y el devenir.
Siguió su instinto. Los labios del muchacho rozaron los suyos en el escalofrío del primer roce, tan suave, tan familiar,... Sus bocas se buscaban, mas no llegando a culminar el ansia, el juego fue detenido por Vaitiare.
-No empieces lo que no terminarás. Si has de ser quien fuiste, prefiero perder de nuevo por abandonar a que me ganes y no vuelvas.
-Todo será como el momento lo requiera. Ganando o perdiendo, ambos haremos lo que sintamos.
-Perderé entonces.
En el mismo suspiro, el aliento del joven le dio la vida.
-Me canso de esto, Erik.
Intentó hablar, pero cerró sus labios librándose del silencio con un suspiro.
-Jugar no siempre es divertido, no cuando soy yo la que pierde.
Erik alzó la mirada, desviándola de un ojo a otro de la joven.
-Quien ama los recuerdos no deja nunca de jugar con su presente y, al tiempo, negocia con el futuro las personas del mismo. Yo te doy lo que ansías, tú me sigues. A veces siquiera esperas nada más, crees saber lo que escondo.
Ella sonrió sarcástica, dolida.
-Jamás he creído saber quién eres, porque nunca sabrás quién te mira. Cambio cada día de opinión respecto a ti, y no me canso de intentar dejarte donde debes estar. Pero mírate. -Él agachó la cabeza, en el amago de una sonrisa pensativa. - Éso es lo que hace que todo se desvanezca.
Erik acercó sus labios a los de ella, quien, asustada, lo miró sabiendo que el siguiente movimiento marcaría la diferencia entre el pasado y el devenir.
Siguió su instinto. Los labios del muchacho rozaron los suyos en el escalofrío del primer roce, tan suave, tan familiar,... Sus bocas se buscaban, mas no llegando a culminar el ansia, el juego fue detenido por Vaitiare.
-No empieces lo que no terminarás. Si has de ser quien fuiste, prefiero perder de nuevo por abandonar a que me ganes y no vuelvas.
-Todo será como el momento lo requiera. Ganando o perdiendo, ambos haremos lo que sintamos.
-Perderé entonces.
En el mismo suspiro, el aliento del joven le dio la vida.
miércoles, 25 de enero de 2012
viernes, 20 de enero de 2012
Hallando sólo el mar
Donde las lunas se esconden, ella camina.
Siente el mundo suyo sin serlo,
siente en su cuello elevarse el susurro de un peregrino:
"Tuyo será lo que tuyo sientas."
Y al instante vuelve la vista atrás, hallando sólo el mar.
Eleva cantos hacia el cielo, oscuro de cauto amor.
Reverbera en silencio el quebrar de su voz:
"Canta, niña. Canta. No dejes de caminar."
Y bebe de su copa, ron y lágrimas al despertar.
Cuando el misterio incita a las penumbras que la confundan,
la envuelven miedo, besos y desencanto.
La brisa aguarda paciente, repitiendo en soledad el llanto:
"Ojos verdes muerte te darán."
Y al instante vuelve la vista atrás, hallando sólo el mar.
Siente el mundo suyo sin serlo,
siente en su cuello elevarse el susurro de un peregrino:
"Tuyo será lo que tuyo sientas."
Y al instante vuelve la vista atrás, hallando sólo el mar.
Eleva cantos hacia el cielo, oscuro de cauto amor.
Reverbera en silencio el quebrar de su voz:
"Canta, niña. Canta. No dejes de caminar."
Y bebe de su copa, ron y lágrimas al despertar.
Cuando el misterio incita a las penumbras que la confundan,
la envuelven miedo, besos y desencanto.
La brisa aguarda paciente, repitiendo en soledad el llanto:
"Ojos verdes muerte te darán."
Y al instante vuelve la vista atrás, hallando sólo el mar.
jueves, 19 de enero de 2012
Cantos de vino añejo
Vence a tus temores princesa de alma guanche y raíces godas. Vence al miedo y vuela lejos, dejando atrás Mediterráneo y luces de vino añejo.
lunes, 2 de enero de 2012
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