Me miró así, creyendo conocerme.
-Me canso de esto, Erik.
Intentó hablar, pero cerró sus labios librándose del silencio con un suspiro.
-Jugar no siempre es divertido, no cuando soy yo la que pierde.
Erik alzó la mirada, desviándola de un ojo a otro de la joven.
-Quien ama los recuerdos no deja nunca de jugar con su presente y, al tiempo, negocia con el futuro las personas del mismo. Yo te doy lo que ansías, tú me sigues. A veces siquiera esperas nada más, crees saber lo que escondo.
Ella sonrió sarcástica, dolida.
-Jamás he creído saber quién eres, porque nunca sabrás quién te mira. Cambio cada día de opinión respecto a ti, y no me canso de intentar dejarte donde debes estar. Pero mírate. -Él agachó la cabeza, en el amago de una sonrisa pensativa. - Éso es lo que hace que todo se desvanezca.
Erik acercó sus labios a los de ella, quien, asustada, lo miró sabiendo que el siguiente movimiento marcaría la diferencia entre el pasado y el devenir.
Siguió su instinto. Los labios del muchacho rozaron los suyos en el escalofrío del primer roce, tan suave, tan familiar,... Sus bocas se buscaban, mas no llegando a culminar el ansia, el juego fue detenido por Vaitiare.
-No empieces lo que no terminarás. Si has de ser quien fuiste, prefiero perder de nuevo por abandonar a que me ganes y no vuelvas.
-Todo será como el momento lo requiera. Ganando o perdiendo, ambos haremos lo que sintamos.
-Perderé entonces.
En el mismo suspiro, el aliento del joven le dio la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario