Un te quiero callado en mi orgullo nublado buscaba salir desde
dentro pero la indiferencia que con miedo de ti esperaba predijo mis lamentos, y se quedó en mi boca, con todo aquello que echo de menos
.Y así se cumplió la profecía: una noche más, sin volver a hablar.
Escondida entre
la espuma de mis recuerdos me frustro e intento olvidar, prometiéndome a mi misma que seas tú quien me vuelva a buscar.Y me contesto hora
tras hora
que no lo harás, que no volverás jamás. Que no habrá otro día que me vengas a despertar.Valiente tontería la mía, amando tanto el reflejo de algo que nunca fue mio en realidad.
Sólo soy un cuerpo, a fin de cuentas
. ¿Qué más te va a importar? Sigo estando sola
frente al mar.Ya no sé si ansío más la libertad de tu aroma o que te quedes en mi boca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario