viernes, 11 de noviembre de 2011

La llave de la Luna

Ataviada por un único collar, una minúscula llave entre sus pechos, se acercó lentamente al abismo. Sujetó el colgante y lo apretó con fuerza mientras lágrimas de febril dolor recorrían sus pálidos pómulos. Con languidez descolgó la llave de su cuello y la observó como madre que mira a su hijo muerto. Alzó el rostro hacia la Luna con fiereza, apretó de nuevo el brillante objeto, tomó impulso y arrojó la llave al mar.
Al borde de la hiperventilación cayó sobre sus rodillas observando la caída… y pérdida de todo aquello que una vez la salvó.

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