Podría resumir aquella noche a un piercing en la lengua y seis cubatas sin hielo. Pero quizá su camisa se enfadase, por no mencionar que acabó en el suelo.
Y cuando te dice "vamos, morena, que no nos ve más que la luna llena", con esa mirada azul celeste bajo verde, brillando junto a la arena...
Quién fuese capaz de controlar el fuego.
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