¿Sabes, Pierre? Hoy he vuelto a soñar con él. Sí, sé lo que estás pensando. Pero me preguntó si podía acompañarme al río a ver los fuegos artificiales. Sabe que los adoro, que tienen esa magia especial, inconcebible para la imaginación; que hay que verlos para sentir ese bombeo inexplicable de "no sé qué" a través de las venas, ese que te hace dormir o despertar.
También me preguntó si había ido a las ferias, ya sabes... aunque me pongan triste. Él quería llevarme al "saltamontes" porque sabe que es mi atracción favorita.
Luego le dije que había montado y sonrió. Sí, así como tú sabes, como diciendo "tienes algo que me apetece."
Ay Pierre, ¿qué voy a hacer? Si cada vez que se cuela en mi inconsciente hace mecer estruendosas tormentas a través de mis venas.
Y no quiero adentrarme en sus ojos porque es el único capaz de convencerme.
Pero sé, amigo Pierre, que esta noche los veré desde mi terraza, sentada en soledad en el césped, sonriendo al secar lágrimas de silenciosa emoción.
Los fuegos artificiales... quién subiese tan alto como ellos.
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